 |
 |
|
(1881-1956)
|
|
VIII Exposición Retrospectiva
|
| |
| Nacido en La Haya el 11 de abril de 1881, Adrianus
Hendrikus Witjens nunca sospechó que viviría cerca de
la mitad de su vida en el Hemisferio Sur y a miles de kilómetros
de su Holanda natal. Luego de cursar estudios de pintura desde los
14 años comienza su tarea profesional abriendo su taller a
metros del museo Mauritshuis donde contemplaba diariamente el único
paisaje que se conoce de Johannus Vermeer. La Escuela de La Haya tiene
como característica una legión de estupendos paisajistas
que trascienden el mero efecto óptico de lo que están
viendo, como hacían sus contemporáneos los impresionistas
franceses. Esta maravillosa escuela poco difundida intemacionalmente
es el producto de una larga contemplación y de un conocimiento
acabado de la naturaleza que está representando. |
|
|
|
|
Octubre - Noviembre de 1999
|
| |
No pintan un mero instante sino que reflejan una compenetración
vivencial con aquello que transmiten en sus telas.
Cuando Witjens Ilega a la Argentina en 1920, lo hace recién
casado con Herta María Stephan, quien estaba embarazada de
Rolando el primero de sus hijos.
No debe extrañarnos que eligiera como lugar de residencia aquel
que más le recordara a su tierra, es por eso que el Tigre fue
el primer lugar que los cobijó en la Argentina. Quiso el destino
que llegara en el momento de mayor apogeo de nuestro país y
que viviera la década gloriosa para nuestro arte y la cultura
nacional. En sus primeras exposiciones reflejaba sus vivencias de
esta "nueva tierra" y el melancólico recuerdo de
sus molinos y canales que había dejado allá lejos y
hace tiempo... Esta es la octava retrospectiva que presentamos en
tan sólo 15 años de este maravilloso artista. Me unen
a 61 razones estéticas y afectivas, ya que un cuadro de Witjens
fue la primera obra que compraron mis padres recién casados,
y también he tenido la dicha de frecuentar a su hijo Rolando
y a su mujer Marisa, quienes alimentaron mi pasión. En cada
una de sus obras, Witjens nos habla de su profunda compenetración
con el motivo del cuadro y nos transmite una serena inmensidad que
habla de la grandeza de su espíritu y de sus obras. A los 75
años de edad fallece el 7 de diciembre de 1956. No dudo en
afirmar que su contribución al Arte de los Argentinos es digna
de destacar, como espero se reafirme en la presente retrospectiva.
Ignacio Gutiérrez Zaldivar
Octubre 1999 |
|
|
|
|
 |