Hacía falta este artista de Salta…
Debo confesar que hace mucho tiempo que no siento tanto entusiasmo por la obra de un artista como me ocurre con la que realiza este brillante salteño.
Hace un tiempo tuve la suerte de conocer su obra gracias al Salón Nacional de Arte Sacro que se realiza desde hace cuatro décadas en Tandil. Allí tuve el honor de ser Jurado del mismo, junto con los artistas y amigos Norberto Russo y Roberto Del Villano. Cuando llegué al querido Museo Municipal, más de trescientas obras estaban desplegadas en las salas y luego de recorrerlas dos veces, no tuve ninguna duda que una obra blanca e inmaculada, que insinuaba un Cristo en la Cruz era mi favorita. Al rato llegaron los otros jurados y rápidamente también señalaron esa obra como su preferida. Incluso antes de firmar las actas correspondientes, lo llamamos al artista y le comunicamos la “buena nueva”. También le manifesté mi deseo de conocer su obra y a partir de ese momento comencé a interiorizarme de su vida y obra.
Vive y trabaja en Salta y ha viajado a Bolivia, Perú y por todo el Norte Argentino, deslumbrándose con las culturas precolombinas. También frecuentó a Alfredo Hlito y a Ary Brizzi, entre otros maestros.
Hace 20 años expuso por primera vez en Buenos Aires y desgraciadamente hace 12 años que no se ve su obra aquí, luego de una exposición que realizó en el Centro Cultural Recoleta.
Para los artistas del interior, la forma de hacerse conocer es a través de los Premios, y en el caso de Mario pareciera que ganarlos ya es un hábito irrefrenable. Ha ganado más de 40 premios, y en los últimos 3 años “arrasó” con todos los Premios importantes, como el Primer Premio del Salón Nacional, del Salón Manuel Belgrano y el ya comentado de Arte Sacro, junto con el del Banco Provincia de Buenos Aires, el Salón Nacional de Santa Fe, y también el de la Universidad Argentina de la Empresa.
A los 9 años ya estudiaba en la Escuela Provincial de Bellas Artes y hoy, 42 años después allí continúa pero ya como Profesor, donde dedica 3 días completos de la semana a la docencia, quedándole el resto de la semana para su familia y la pintura.
Cada una de sus obras le lleva mucho tiempo, y trabaja con las tierras que recoge en la Puna y en los cerros de Salta, Jujuy y Catamarca.
Los más importantes críticos del país, como Rafael Squirru, Albino Dieguez Videla, Jorge López Anaya, Guillermo Whitelow, Elena Oliveras, Alicia de Arteaga, coinciden que es un artista original, personal y difícil de encasillar. Todos coinciden que sus raíces son precolombinas, pero que goza de una modernidad y de una construcción de sus obras, que sin duda le hubieran interesado a Piet Mondrian y Joaquín Torres García, entre otros.
Su obra es de contemplación y de reflexión, y sin duda es un oasis, un remanso, en este mundo convulsionado y agresivo.
Bienvenido a Zurbarán, querido Mario.
Ignacio Gutiérrez Zaldívar
Desde el 10 de julio al 16 de agosto.