 |
 |
Rescatar del olvido a los grandes artistas que ha
dado nuestra generosa patria, ha sido, desde siempre, una de las tareas
que hemos asumido con mayor pasión.
Cuando unos meses atrás la profesora Dora Terragni, entusiastamente
alentada por su esposo, el Dr. Mario Molmenti, nos enseñó
las obras que conserva de su padre sentimos, una vez más, la
alegría de quien encuentra un tesoro oculto y a la par la compulsión
a develarlo.
Nacidoe ne Buenos Aires el 9 de febrero de 1887, de padre piamontés
y madre genovesa, Atilio Terragni abandona tempranamente sus estudios
de ingeniería para ingresar como aprendíz en una empresa
de pintura decorariva e iniciar su formación nocturna en la
Academia NAcional de Bellas Artes, por entonces dirigida por Ernesto
de la Cárcova y Eduardo Sívori.
Apenas cumplidos los 21 años, egresa con el título de
profesor de Dibujo, y la Comisión Nacional de Bellas Artes
lo distingue con el Premio Roma que conlleva una beca para estudiar
cuatro años en Europa. Se instala entonces en Firenze, estudia
con Francesco Ciseri, (hijo del maestro de della Valle y Blanes) y
realiza cursos de Arquitectura.
En 1911 hace su primer envío al Salón Nacional de buenos
Airesy, al año siguiente, se traslada a París donde
sucesivos éxitos le permiten vivir de la pintura. Viaja a Inglaterra
y los Países Bajos, expone en Venecia y Moscú.
Cuando se desencadena la Gran Guerra regresa a nuestro país.
La Academia Nacional de Bellas Artes le encomienda la dirección
de la cátedra de Dibujo y la Comisión Nacional le adquiere
una obra para nuestro Museo Mayor. Poco después el Gobierno
le encarga importantes trabajos para la representación de la
Argentina en la muestra internacional de San Francisco que le reportan
una medalla de Plata.
|
| |
|
|
|
En 1915 se traslada a San Miguel de Tucumán.
al año siguiente, en conmemoración del Centenario de
la Independencia, se organiza una muestra retrospectiva de sus obras
y el Gobierno Provincial lñe encarga una crónica Gráfica
del Centenario.
En aquella ciudad donde permanece durante 20 años tiene a su
cargo diversas cátedras de pìntura y dibujo de la Universidad.
Funda la Escuela de Bellas Artes que hoy lleva su nombre, organiza
y dirige el Museo Provincial, escribe numerosos artículos en
la prensa local y pinta deliciosos paisajes del noroeste argentino.
En 1936 pone en funcionamiento y preside la Comisión Provincial
de Bellas Artes que bajo su presidencia recomienda al gobierno la
adquisición de obras fundamentales de Lola Mora, por entonces
enferma y sumida en la miseria.
Regresa luego a Buenos Aires, decidido a dedicarse de lleno a la pintura.
Se hace construir una residencia taller en Caballito y el único
cargo que desempeña es el de Inspector Nacional de Enseñanza
Secundaria especializado en Dibujo y Estética, hasta 1945.
En 1949 expone en el Círculo de Bellas Artes y desde entonces,
hasta su muerte, acaecida el 17 de febrero de 1962, se mantiene al
margen de toda actividad pública.
Con esta primera exposición que ahora presentamos queremos
instalar a Atilio Terragni en el sitial que por méritos incuestionables
de sus obras creemos le corresponde dentro del Arte de los Argentinos.
Son Ustedes, nuestros queridos seguidores, quienes, una vez más
tienen la última palabra.
Carlos María Pinasco.
Febrero del 2000 |
 |
| |
|
|
|
|
 |