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Desde el 7 de abril
al 3 de mayo de 2003 en Colección Alvear.
Inspiración
y Probidad.
Conocía
y había escrito con admiración acerca de la obra pictórica
de Mario Sanzano. Aun así al desplegar Carlos María Pinasco
las últimas obras del artista cordobés, radicado en Dean
Funes, confieso que mi admiración llegó al entusiasmo.
Ya
sabíamos que Sanzano había incorporado la sensibilidad y
valores lumínicos de la paleta de Fernando Fader con cuyo único
discípulo Martín Santiago se formó durante 15 años
de ininterrumpida labor.
El
Sanzano de hoy es un artista que ha llegado a la plenitud.
Tanto
sus paisajes como sus girasoles nos van revelando una tremenda fuerza
y energía interior que se vuelca con tal vigor sobre sus telas
que por momentos nos trae a la memoria el genio holandés de Van
Gogh.
Caminos
que conducen a las sierras, casitas que se asoman en un rayo de luz entre
tupidas vegetaciones, el pétalo del girasol que nos apunta. En
cada instancia Sanzano nos deslumbra con la honestidad de su inspiración
y su indiscutible probidad artesanal.
Ambas
son las condiciones requeridas para el gran arte: talento y carácter,
inspiración y oficio. Sanzano cumple a cabalidad con ambas premisas,
por eso su arte se incorpora al presente de la eternidad.
Rafael
Squirru.
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Sorprendido en el Monte 120 x 100
Mañanita de Primavera 35 x 45
Las últimas hojas 50 x 60
Espinillo en Flor 80 x 90
Desde el Alto 24 x 30
Coloreadas 30 x 40
Campito con Girasoles 27 x 35
Atardecer de Otoño 25 x 31
Bodegón con Sopera 80 x 95
Chacritas Amarillas 80 X 90
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