Mario Sanzano
Expo.Nº 124 Junio de 2000
Obras en exposición
Siguiendo la huella...

En 1916 Fernando Fader llegó a Deán Funes, un pequeño pueblo del noroeste de Córdoba a pasar la que suponía una estada transitoria para recuperar su menguada salud. Fue, en cambio el inicio de una etapa que duró casi 20 años y sifnificó la cumbre de su arte sino también el capítulo más glorioso de la pintura paisajista Argentina.
Es precisamente en Deán Funes donde nació Mario Sanzano hace 40 años. Su padre, ferroviario por tradición, llegó a ocupar importantes funciones en la entonces activa línea Belgrano. Fue también Director de Cultura de la Municipalidad y del Teatro Vocacional de su ciudad. En la familia de su madre hubo varios pintores, entre ellos un tío que tuvo marcada relevancia local.
Una temprana inclinación por la pintura acercó a Sanzano a Martín Santiago, quien en 1927, con solo 19 años llegó desde la Boca a aquella localidad buscando la orientación de Fader. Para Sanzano fue más fácil encontrar su maestro: tan sólo tuvo que cruzar la calle cuando a los 13 años ya tenía decidido .
   
que quería dedicarse al arte. Más tarde Santiago continuó guiando sus pasos como profesor de pintura en el colegio secundario. Por esta vía indirecto y movido por un fervor apasionado es que Sanzano devino heredero de la técnica y el espíritu faderiano que se trasluce en toda su obra. Cuando contaba con 18 años hizo su primera exposición en la Sociedad Rural de su ciudad, luego en 1985 tuvo el honor de exponer con su maestro en la ciudad de Córdoba.
En 1996 llegó a Buenos Aires con dos pinturas y un álbum de fotos de sus trabajos bajo el brazo. Poco después sus obras estaban colgadas en el Palais de Glace de la que tuve el honor de ser curador. Su obra fue una de las mejores.
Como Fader, Mario está convencido que la pintura es un sentimiento íntimo reflejado en cada tela. Pensamos que esta concepción, a la par que un requisito del verdadero arte, es un convite a compartir esa intimidad. Por ello, hoy ponemos en vuestras manos esta exposición que no dudamos ha de ser la primera de una larga serie y la introductoria de un artista que sigue la huella, de lo mejor de nuestro Arte.

Carlos Maria Pinasco
Mayo de 2000