Romero Carranza
Expo. Nº 125 Julio de 2 000.
Obras en exposición
Entre el Cielo y el Horizonte
Jorge Luis Borges afirmó que sobre pintura suele leerse cosas abominables, de tres clases: Las escritas por personas que entienden de escribir y no de pintar, aquellas escritas por quienes entienden de pintar y no de escribir y finalmente las escritas por ambi-zurdos que ignoran esas dos actividades con igual perfección.
El párrafo, que pertenece a un artículo publicado en la revista Crítica en marzo de 1934, me vino a la memoria cuando mi amigo Fernando Romero Carranza me pidió que introdujera esta exposición. Pese a que se lo refería, persistía en la idea arguyendo que faltaba una cuarta categoría, la de los ambidiestros. Fue así que me dió esta oportunidad para declarar, una vez más mi devoción hacia su obra.
   
Nadie como Romero Carranza describe nuestros caballos criollos, los ranchos, almacenes, pulperías y estancias, el apero del gaucho, su tropilla y todo lo que lo complementa; el paisaje, los cielos y la escenografía de nuestra inmensa llanura que Fernando tan bien conoce y tanto ama.
Como él mismo lo dijera, sus pinceles, accionados misteriosamente por ocultos reflejos, se mueven solos, casi sin que la mano los dirija. Inspirados en lo tantas veces pintado, al revivir sus emociones producidas por nuestro campo, que para muchos parece pobre en líneas pero para ellos, es rico y variado en formas, coloridos y matices.Veintiún años han trascurrido desde la primera muestra de Romero Carranza en Zurbarán. A lo largo de todo este período, a través de trece exposiciones, muestras colectivas y sus participaciones en distintas publicaciones de Zurbarán Ediciones, Fernando ha de demostrado que así como su pasión por contar lo nuestro se mantiene intacta, su oficio de pintor ha crecido sin prisa y sin pausa. Las 18 obras que conforman esta exposición son la mejor confirmación que nos encontramos ante un gran artista que además se encuentra en su mejor momento.

Carlos María Pinasco
Junio 2000