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El elemento temático en los artistas ha sido
durante años (o siglos) una manera de reflejar esas búsquedas
constantes que tiene la creatividad. No es raro entonces identificar
a muchos por su perseverancia en retener esas imágenes que,
como una música lejana, no dejan de trascender en su trayectoria.
Los que conocemos a Leopoldo Presas desde hace bastante tiempo, no
podríamos sentirnos sorprendidos por una muestra donde la mujer
es su principal protagonista. Hace escasos cinco años dedicaba
a ella otra exposición en Zurbarán. Pero en un maestro
como Presas, su experiencia pictórica siempre nos depara nuevas
emociones. Los trabajos que presenta ahora en Colección Alvear
son óleos de importante tamaño y una serie realizada
sobre papel. La diferencia sutil entre unos y otros pasa por aquello
que Córdova lturburu definió como "sensorial elaboración
de la materia". O sea la terminación que otorga a la obra
una soltura mayor y una imagen volatilizada que alcanza rasgos de
extrema fineza colorística. No olvidemos que estas son dos
variables que en Presas han demarcado permanentemente los valores
definitorios que caracterizan su pintura. Y con ellos ha sabido mantener
indemne su calidad imaginativa. Es la que impregna estos cuadros,
con el mismo ímpetu que embarga su espíritu desde aquella
exhibición de1939 con el Grupo Orión hasta nuestros
días, y que recorre sus visiones a veces matizadas por un virtual
expresionismo y siempre por un trasfondo onírico que da rienda
suelta al mundo de su fantasía. De personajes más tranquilos
(o menos perturbadores) como "Mujer de ensueño" u
"Ofelia en el parque" a pesar de las figuras oscuras perfiladas
atrás-, hasta la extraña "Pareja" o su inquietante
"La familia azul" y la mayoría de las obras sobre
papel, en todas pero sobre todo en estas últimas, |
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desfilan hermosas combinaciones de dibujo y color
aliadas a escenas que abarcan los personajes históricos y cotidianos
(¿ ambas cosas no son lo mismo?) o de raíces bíblicas
(David y Goliat), pero que sirven a Presas para despertarnos de un
ensueño sonambulesco e introducirnos en la irradiación
personalizado de su territorio de apariciones.Esa figura estilizado
o deformada con colores derramados como ante un espejo, conforman
un sugestivo autorretrato.
Allí creo ver al maestro haciendo gala de sus atribuciones
para componer con la intensidad requerida, su universo fabulesco con
los elementos pictóricos de su destreza y oficio han sabido
aunar a su formación interior.
En una entrevista que le hiciera en 1977, Presas me decía:
"...para mí es un hecho misterioso éste de pintar.
Pienso que es como le puede ocurrir también a un poeta, que
por más que sea alguien que le guste construir y elaborar bien
la obra, siempre juega con él lo imprevisible, lo misterioso."
Creo que este factor de misterio, de insólita e inesperada
resolución ' nutre ese mundo invisible e insondable que, con
su singular deleite formal y colorístico, artistas como Leopoldo
Presas nos hacen sentir.
Raúl Vera Ocampo
Septiembre, 1998 |
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La Familia Azul
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- 1 La Niña del Prado
138 x 68
- 2 Pareja 107 x 117
- 3 La Familia Azul 106 x 116
- 4 Mujer de Ensueño
104 x 83
- 5 Las Hermanas 97 x 87
- 6 Ofelia en el Parque 81 x
107
- 7 Niña de Papel 41
x 28
- 8 David y Goliat 39 x 28
- 9 La Danza 39 x 27
- 10 El Ensueño 36 x
28
- 11 El Rey y su Corte35 x 29
- 12 La Preferida 35 x 29
- 13 Oníricas 35 x 29
- 14 Desnudo 35 x 28
- 15 A Giacometti 35 x 22
- 16 El Flaco (autorretrato)
35 x 2117 El Rey y la Doncella 34 x 25
- 18 En el Prado 34 x 17
- 19 Las Modelos 33 x 29
- 20 El Fin 32 x 22
- 21 Verdes 32 x 18
- 22 Extasis 29 x 37
- 23 Reposo 29 x 26
- 24 Sueño Felíz28
x 29
- 25 Fiesta 27 x 54
- 26 Enamorados 27 x 40
- 27 Opulencia 27 x 35
- 28 El Líder 26 x 25
- 29 Nocturno 25 x 28
- 30 Ella y Los Otros23 x 22
- 31 La Divina 21 x 28
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