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| Maestro del Paisaje Argentino |
En el Arte de los Argentinos el paisaje
nació a fines del siglo pasado signado en lo formal por el
impresionismo europeo. Sin embargo, pronto adquirió características
propias relacionadas con la amplitud y la luminosidad de nuestra geografía
y con la actitud emotiva de nuestros artistas, que sin desligarse
del entorno, plasmaron su emoción ante la naturaleza. Un ejemplo
paradigmático es la pintura de Atilio Malinverno. Contemporáneo
de Fernando Fader y Cesáreo Bernaldo de Quirós fue un
artista de su misma talla, aunque su obra aún no alcanzó
una difusión acorde con su calidad.
Nacido en Buenos Aires en 1890, se formó en los talleres de
la Sociedad Estímulo de Bellas Artes con los maestros Reinaldo
Giudici y Eduardo Sívori. Premiado en el Sal-n Internacional
del Centenario en 1910, realizó numerosas exposiciones, las
más exitosas en las tradicionales Galería Müller
y la Asociación Amigos del Arte en la calle Florida.
De temperamento solitario, se dedicó exclusivamente al paisaje,
pintando en las horas que le dejaba libre su trabajo como inspector
de escuelas y una agencia de publicidad, que le permitieron dar un
buen pasar a su familia. |
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Aunque pintó las serranías de Córdoba
y Tandil, fue ante todo un pintor de Buenos Aires, los lagos de Palermo,
las quintas de los alrededores porteños, la costa del río,
especialmente la zona de Hudson y Quilmes donde tenía una casa
de fin de semana, los cercos de sauces y eucaliptos, fueron los motivos
que inspiraron su obra.
En su turismo pictórico buscando paisajes, lo acompañaban
su mujer y sus hijas. Nené la menor, que heredó su sonrisa
y su temperamento alegre, recuerda su mano moviéndose grácil
para formar en pocos trazos un árbol, el leit-motiv de su pintura.
Los críticos lo bautizaron el "pintor de los árboles",
un titulo más que merecido ya que nadie los pintó con
tal variedad de matices, recreando la luz del sol en los follajes
con pincelada suelta y materia rica.
Maestro de Enrique Muiño, entrañable amigo de Emilio
Pettoruti, la muerte lo sorprendió el 21 de junio de 1936 cuando
solo tenía 46 años. Con emoción presentamos en
Zurbarán la tercera exposición de su obras, una muestra
que dedicamos a la memoria de su querida hija Alicia que compartió
con su padre la pasión por la pintura.
Ignacio Gutiérrez Zaldívar
Julio de 1998 |
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- *1- Callecita Serrana - 152
x 173 -
- *2- Melancolía Serrana
- 115 x 150 -
- *3- Los Eucaliptus - 100 x
125 -
- *4- Ultimos Rayos - 90 x 120
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- *5- Palermo - 90 x 90 -
- *6- Rancho en Tulumba - 75
x 94 -
- *7- Cerro Colorado - 61 x
85 -
- *8- A la Vera del Camino 50
x 40 -
- *9- Tarde en la Sierra - 48
x 58 -
- *10- Día Gris - 43
x 32 -
- *11- El Sauce - 38 x 28 -
- *12- Monte de Eucaliptus -
35 x 26 -
- *13- Sol dorado - 32 x 43
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- *14- Sol de la Tarde - 28
x 36 -
- * Obras reproducidas en el
catálogo
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