Stephen Koek-Koek
Expo. Nº 387 Junio de 1999
obras en exposición
Stephen Koek-Koek
Fantasía y color
En Agosto de 1925 Buenos Aires se vistió de gala para recibir a Eduardo de Windsor, el heredero del trono de Gran Bretaña, quien retribuyendo el gesto del doctor Marcelo Torcuato de Alvear - que lo visitó como presidente Electo en 1922 -, llegaba a nuestro país en visita oficial. Unos meses antes, se formó la Comisión Nacional de Homenaje, que preparaba los actos y también los regalos para agasajar al visitante. Y, entre los muchos regalos se encontraba una pintura, que le fue encargada a Stephen Koek-Koek. El tema elegido era una escuadra de barcos ingleses arribando al puerto de Buenos Aires en los albores de la emancipación, un tema a la medida de Koek-Koek que, además de ser un gran pintor de marinas era inglés. Ultimo eslabón de una larga dinastía de artistas holandeses, había nacido en Londres en 1887. Stephen Robert tal era su nombre, llegó a nuestro país en 1915 y al parecer entró desde Chile cruzando los Andes. Quedó registrado su paso por Mendoza, donde habría nacido su hijo del que no tenemos noticias. Un año más tarde presentó su primera exposisción en Buenos Aires. Entonces tenía una paleta armoniosa y rica en grises que nos recuerda a los maestros de la Escuela de La Haya.
   

Con el paso del tiempo, su obra fue ganando fuerza y expresividad, en tanto que su vida perdía mesura y equilibrio. Paseaba como un dandy por la calle Florida, pintaba febrilmente en pobres cuartos de hotel, ganaba mucho dinero y se lo gastaba o se lo bebía, una crisis provocada por las drogas y el alcohol lo llevó a pasar una larga temporada en el Hospicio de las Mercedes, hoy Hospital Borda. Todo lo que conocemos son episodios, unos pocos episodios, el resto permanece en la sombra. No así su obra iluminada por la luz del genio. "Veleros en sol de Mayo", que así se tituló la marina del príncipe, fue pintada en una estancia en Chivilcoy, donde lo hospedó el presidente de la Comisión Homenaje. Y allí, el pintor recibió a un periodista del diario La Nación. El reportaje es una de las pocas fuentes que registraron su palabra. "Creo que mi obra es maestra - dijo -. He puesto en ella la plenitud de mi doble punto de vista artístico: la creación de la fantasía y la emoción del color".

Ignacio Gutiérrez Zaldívar
Junio de 1999

El Abordaje

 

   
1- El Abordaje - 90 x 130
2- Nocturno - 80 x 106
3- Regreso al Anochecer - 77 x 110
4- Paisaje, Castillo - 76 x 102
5- Entrada al Canal - 66 x 110
6- En la Estancia, Chivilcoy - 62 x 51
7- Procesión Nocturna - 60 x 92
8- El Rancho - 51 x 61
9- El Ultimo Bastión - 51 x 61
10- Atardecer en la Costa - 50 x 61
11- Atardecer en Londres - 50 x 60
12- Fiesta - 49 x 60
13- Molino al Amanecer - 49 x 58
14- Barcas de Madera - 48 x 58
15- Entrada al Canal - 42 x 53
16- La Flota Invencible - 41 x 69
17- Procesión - 40 x 70
18- Patio del Convento - 30 x 50
19- Amarrando - 27 x 47
20- El Peñón - 27 x 37
21- Desembarco - 25 x 29
22- Barcos en el Amanecer - 24 x 30
23- Crepúsculo en el Mar - 23 x 29
24- En la Playa - 23 x 29
25- Tarde en Ocres - 23 x 29
26- Serenidad - 23 x 26
27- Desembarco al Anochecer - 22 x 18
28- En la Costa - 15 x 25
29- Nocturno - 14 x 18