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| Fantasía y color |
| En Agosto de 1925 Buenos Aires se vistió de
gala para recibir a Eduardo de Windsor, el heredero del trono de Gran
Bretaña, quien retribuyendo el gesto del doctor Marcelo Torcuato
de Alvear - que lo visitó como presidente Electo en 1922 -,
llegaba a nuestro país en visita oficial. Unos meses antes,
se formó la Comisión Nacional de Homenaje, que preparaba
los actos y también los regalos para agasajar al visitante.
Y, entre los muchos regalos se encontraba una pintura, que le fue
encargada a Stephen Koek-Koek. El tema elegido era una escuadra de
barcos ingleses arribando al puerto de Buenos Aires en los albores
de la emancipación, un tema a la medida de Koek-Koek que, además
de ser un gran pintor de marinas era inglés. Ultimo eslabón
de una larga dinastía de artistas holandeses, había
nacido en Londres en 1887. Stephen Robert tal era su nombre, llegó
a nuestro país en 1915 y al parecer entró desde Chile
cruzando los Andes. Quedó registrado su paso por Mendoza, donde
habría nacido su hijo del que no tenemos noticias. Un año
más tarde presentó su primera exposisción en
Buenos Aires. Entonces tenía una paleta armoniosa y rica en
grises que nos recuerda a los maestros de la Escuela de La Haya. |
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Con el paso del tiempo, su
obra fue ganando fuerza y expresividad, en tanto que su vida perdía
mesura y equilibrio. Paseaba como un dandy por la calle Florida,
pintaba febrilmente en pobres cuartos de hotel, ganaba mucho dinero
y se lo gastaba o se lo bebía, una crisis provocada por las
drogas y el alcohol lo llevó a pasar una larga temporada
en el Hospicio de las Mercedes, hoy Hospital Borda. Todo lo que
conocemos son episodios, unos pocos episodios, el resto permanece
en la sombra. No así su obra iluminada por la luz del genio.
"Veleros en sol de Mayo", que así se tituló
la marina del príncipe, fue pintada en una estancia en Chivilcoy,
donde lo hospedó el presidente de la Comisión Homenaje.
Y allí, el pintor recibió a un periodista del diario
La Nación. El reportaje es una de las pocas fuentes que registraron
su palabra. "Creo que mi obra es maestra - dijo -. He puesto
en ella la plenitud de mi doble punto de vista artístico:
la creación de la fantasía y la emoción del
color".
Ignacio Gutiérrez Zaldívar
Junio de 1999
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El Abordaje
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1- El
Abordaje - 90 x 130
2- Nocturno - 80 x 106
3- Regreso al Anochecer - 77 x 110
4- Paisaje, Castillo - 76 x 102
5- Entrada al Canal - 66 x 110
6- En la Estancia, Chivilcoy - 62 x 51
7- Procesión Nocturna - 60 x 92
8- El Rancho - 51 x 61
9- El Ultimo Bastión - 51 x 61
10-
Atardecer en la Costa - 50 x 61
11- Atardecer en Londres - 50 x 60
12- Fiesta - 49 x 60
13- Molino al Amanecer - 49 x 58
14- Barcas de Madera - 48 x 58
15-
Entrada al Canal - 42 x 53
16- La Flota Invencible - 41 x 69
17- Procesión - 40 x 70
18- Patio del Convento - 30 x 50
19- Amarrando - 27 x 47
20- El Peñón - 27 x 37
21- Desembarco - 25 x 29
22- Barcos en el Amanecer - 24 x 30
23- Crepúsculo en el Mar - 23 x 29
24- En la Playa - 23 x 29
25- Tarde en Ocres - 23 x 29
26- Serenidad - 23 x 26
27- Desembarco al Anochecer - 22 x 18
28- En la Costa - 15 x 25
29- Nocturno - 14 x 18 |
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