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Daniel Kaplan expone ahora, por primera vez en nuestro medio luego
de una beca de varios años en los Estados Unidos y una estadía
posterior en la República Dominicana. Ha vuelto enriquecido
con esas experiencias y su pintura lo pone de manifiesto.
Dos temas forman parte de la obra que ahora exhibe. Por un lado,
los paisajes de Mar del Plata (ciudad que ha elegido para vivir
a su regreso) y por otro, temas que tienen que ver con el tango.
En ambos casos el artista los aborda desde un punto de vista original,
que no tiene nada que ver con lo conocido.
Para Kaplan la pintura es una indagación, una búsqueda
sensible de diferentes aspectos de la realidad. Por eso es dueño
de su verdad pictórica. Pinta con el afán de descubrir
al mundo. Su pintura rechaza toda actitud convencional para situarse
en su propia certeza.
En los paisajes de la playa marplatense predomina
la visión aérea. En casi todos la figura humana aparece
a distancia, sin ocupar los primeros planos. La forma apaisada elegida
en la mayor parte de esas pinturas favorece la visión aérea,
en la que la atmósfera creada por la luz y el color establecen
el clima perspectivo. Los planos rebatidos o fragmentados contribuyen
a situarnos en una percepción atmosférica que ha roto
con todo lo convencional para buscar su propia verdad.
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