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Daniel Kaplan ama la pintura. Sabemos que los amores no siempre
son correspondidos; tal no es el caso de Kaplan; la pintura lo ama
a él. Ello es así porque Kaplan le ha dedicado su
vida, exigencia de la musa de todo arte. viajero experimentado y
curiosos Kaplan pasó una larga temporada en la República
Dominicana, que como el resto de los lugares por donde estuvo, fue
motivo de una concentrada inspiración, que lo llevó
a dejar testimonio de paisajes y figuras que mantuvieron a sus pinceles
en actividad, sin pausa y sin prisa, como la estrella de Goethe.
A Daniel le fascina trabajar con el modelo natural; si bien las
pinturas conocerán además jornadas de taller, él
va y vuelve a la escena que despertó su pasión estética.
En esto se parece a Cézanne, siempre retorna al "motif".
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