Claudio Gallina
Expo. N° 109.Nov./ Dic. de 1998
Obras en Exposición
Claudio Gallina
En las pinturas de Claudio Gallina aparece un espacio escenográfico propio de toda postura pictórica de los años '80 y '90. Ese espacio actúa como ámbito de una metáfora existencial del hombre en nuestra época, que aparece empequeñecido, como fuera de escala.
Las figuras, construcciones arquitectónicas, mobiliario, telones, escaleras, objetos diversos, están como componiendo una escena, con algo de teatralidad. Si bien Gallina pinta a los seres humanos como empequeñecidos en ese escenario, lo hace sin ahorrar detalle en sus figuras. No están meramente delineados (como ocurre con la pintura de otros artistas de su generación o simplemente referenciados. No han quedado excluídos, sólo empequeñecidos, pero conservando sus atributos que los identifican. ¿Será ese el lugar del hombre en nuestros días?.
Los artistas, antes que nadie, tienen una percepción anticipatoria de la realidad. Es así, que ven lo que otros no perciben, sea reflejando en sus obras algo que está ocurriendo o anticipándose a nuevos aspectos no debidamente descubiertos aún por los demás.Por eso para Nietzsche, el arte "es más verdadero que la verdad", ya que permite una captación más profunda de los aspectos recónditos de la realidad, llegando a través de lo sensible a un horizonte más amplio que el que permite la pura racionalidad.
   

En las pinturas de Claudio Gallina ello está planteado gracias a su visión imaginativa que concilia aspectos muy diversos y coloca a personas y objetos en situaciones que, si bien por un lado son producto de su fantasía, no dejan de responder a una actitud reflexiva y a la vez intensamente existencial. De tal modo, estas pinturas evocan el mundo de las vivencias.
Son rememorativas y anticipativas a la vez. Se las puede asociar a los sueños que tanto tienen que ver, sea con el pasado como con el futuro.
Al mismo tiempo, las vemos como una metáfora de nuestra época en la que los hombres aparecemos como reducidos a un marco existencial propio, en medio de los grandes espacios de la globalización. En ese lugar, muchas veces asociado al desencanto, este artista pareciera situarse en una búsqueda en la que el hombre ni está en el centro de la escena, dominándolo todo, ni en los márgenes del mundo a punto de ser ignorado y desechado. En estas pinturas está como buscando un nuevo lugar en un universo más vasto, y por ello misterioso, fuera del alcance la pura racionalidad.
Claudio Gallina se vale de los recursos pictóricos que le permiten transferir una visión actual del mundo en sus pinturas gracias a su imaginación y a un sentido metafórico del lenguaje plástico.

Fermín Fèvre. Noviembre, 1998

 

   

1- Milagros a la Deriva - 90 x 100 cm.
2- El Solitario - 90 x 100 cm.
3- La Danza - 80 x 100 cm.
4- Yo Claudio - 80 x 100 cm.
5- El Relato - 80 x 90 cm.
6- Mariposas de la Noche - 80 x 90 cm.
7- Playa Luna - 80 x 90 cm.
8- Sueños Proyectados - 80 x 90 cm.
9- Los Amantes - 69 x 92 cm.
10- Un Mar de Distancia - 64 x 90 cm.
11- Papeles por todos Lados - 50 x 70 cm.
12- Tres Puertas - 40 x 50 cm.

14- Sueño Jónico- 33 x 40 cm.
15- Autorretrato - 33 x 25 cm.
16- Ensayo (autorretrato) - 32 x 40 cm.
17- Almas Gemelas - 31 x 45 cm.
18- El Secreto - 31 x 39 cm.
19- Crónicas de un viaje - 30 x 39 cm.
20- Doce Velas - 29 x 35 cm.
21- El Arquitecto y la Duquesa - 28 x 36 cm.
22- Crudo Amor - 27 x 37 cm.
23- Tango II - 24 x 27 cm.
24- Tornado - 23 x 30 cm.