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En las últimas décadas del siglo pasado la inmigración
y el crecimiento urbano cambiaron la fisonomía de nuestro
país, y la ciudad extendió sus límites a expensas
de la pampa. En el Arte y la Literatura nació "el criollismo",
como factor capaz de unir los fragmentos de nuestro gran mosaico
cultural. Desde José Hernández hasta Ricardo Güiraldes,
los escritores se inspiraron en el gaucho y la llanura buscando
una expresión genuina y nacional, en tanto que muchos artistas
plasmaron en sus obras la imagen del país, que el progreso
iba dejando atrás. Y entre ellos el más emblemático
es Angel Della Valle (1855 - 1903). hijo de un constructor lombardo,
como tantos artistas de su tiempo, se dedicó al retrato,
que antes de la difusión de la fotografía era la principal
fuente de ingresos para los pintores. Pero es en las obras costumbristas,
desgraciadamente escasas, donde despliega todo su genio. Della Valle
conocía muy bien el dibujo académico y el claroscuro,
técnicas que incorporó durante sus años en
Florencia, cuando concurría a la escuela del maestro Antonio
Ciseri. Pero hizo su gran aprendizaje junto a Juan Manuel de Blanes,
creo que el maestro uruguayo fue quien le dió la clave para
encauzar la forma y el espíritu de su obra.
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