Jorge Dándolo
Expo. 114 Mayo de 1999
Obras en Exposición
Jorge Dándolo
 
La vastedad de nuestra geografía seguramente fue la causa de que nuestra pintura excluyera casi completamente al mar y a la costa como argumento. Descendidos de los barcos los primeros artistas se dedicaron más a recorrer el amplio territorio que tenían por delante que a mirar para atrás. Fue así que la inmensidad de la pampa, las sierras de Córdoba, nuestro norte o la cordillera, con sus habitantes, se constiutyeron en el eje temático del Arte de los Argentinos aún hasta el presente.
Excepciones existen, algunas muy honrosas, como la de Don Carlos Morel, que en el siglo pasado pintó vistas de Buenos Aires desde el río, o el maestro Benito Quinquela Martín, quien le cambió el color a todo un barrio.
Jorge Dándolo es también una honrosa excepción. Nacido en Buenos Aires en 1934, dibujó desde siempre alentado por su padre, un dibujante aficionado. En la adolescencia ingresó a la Academia de Bellas Artes Beato Angélico, fundada por Fray Guillermo Butler y frecuentó los talleres libres de la Sociedad de Estímulo de Bellas Artes.
   
Pero quien más influyó en su vida de artista fue Oscar Vaz, que años después se convirtió en su suegro. De él aprendió la importancia del dibujo, la sólida construcción del cuadro y su magistral manejo de los grises.
El lo hizo también heredero de una sucesión de grandes pintores del selecto género marinista que se inicia con el italiano Eduardo de Martino, y continúa con su alumno Justo Lynch. Es entonces Jorge Dándolo el cuarto eslabón de una cadena maestro-discípulo que se dedicó a mirar al puerto, al río y al mar.
En la década del sesenta Dándolo hizo sus primeros envíos a los salones oficiales y desde los años setenta expone individualmente en distintas galerías de nuestro país. En 1983 viajó a Europa y a su regreso presentó una estupenda exposición con paisajes del viejo continente. En 1991 fue invitado a participar en la muestra "Art Maritim", llevada a cabo en Hamburgo, Alemania. Un año atrás Ignacio Gutiérrez Zaldívar le dió la bienvenida a Zurbarán en el prólogo de la primera exposición con nosotros. Hoy tengo yo una doble alegría de presentar en Colección Alvear a un grande de nuestro arte, que desarrolla una temática que me es especialmente grata.

Carlos María Pinasco.
Mayo de 1999.
 
El carro del panadero
 

 

   
 
En el río