Marcos Borio
Exposición Nº 399 - Abril de 2000
Obras en Exposición
Hablando sobre Cèzzane, el crítico e historiador Ernst Gombrich señala que su paisaje del monte Saint-Victoire aparece bañadp de luz y sin embargo es firme y sólido, con un esquema preciso que da sensación de gran profundidad y distancia.
Y creo que el legado de la pintura del siglo XIX en materia paisajística fue esa lección de observación del entorno con los ojos que solo el artista posee. De allí en más, otra ha sido la comunicación e interrelación entre el cuadro y su espectador. Y otro ha sido el misterio que encierra el paisaje en sus formas naturales.
Ya nuestro Julio Payró recordaba que los impresionistas descubrieron nuevos mundos en el paisaje cuando pintaron la naturaleza sin prejuicios de escuela.
Estas reflexiones vienen al caso no fortuito sino relacionado con la pintura de Marcos Borio, artsista que lleva ya una trayectoria conocida con sus paisajes urbanos y de regiones del país como La Rioja y Córdoba. Desde su primera exposición individual en 1970 Borio ha sabido incorporar cada vez mejor, calidades que han perfeccionado su pintura y que , ha su vez, supieron extraer a esa realidad que nutre sus telas, gran parte de esas sutilezas enunciadas anteriormente, que dotan al paisaje del equilibrio y la sugestión que lo enriquecen.
Hace muchos años, ya que conozco su obra desde antigua data, anotaba que se podía decir que Borio era un pintor de
   
climas, a veces metafísicos, otras lindando con lo expresionista. Características incluídas en la pintura de Onofrio Pacenza o de Diego de Cuquejo, para citar algunas referencias históricas.
Pero actualmente Borio transita sus propios paisajes con una impronta particular y una atmósfera que singulariza su imágen. En esta exposición aparecen escenas de la provincia de Buenos Aires y de Córdoba.
En los paisajes cordobeses existe un clima de mayor serenidad y tranquila densidad, donde una vegetación más generosa y de colores más cálidos determina el ámbito mediterráneo con una luminosidad creciente y un follaje de sustancias adecuadas a su origen ("Casa de la calle Avellaneda", Alta Gracia; "Rancho de Falda del Carmen").
Los lienzos destinados a la provincia de Buenos Aires juegan con un marco lumínico más opacado, una naturaleza achaparrada, terrenos más llanos y cielos de cierta brumosidad, Creo que los detalles aquí se engarzan con una intensidad más dramática. Los árboles secos y sus ramazones retorcidas son personajes que adquieren esa fisonomía casi espectral ("Casa de ladrillos"; "Calle de Arribeños", prov. de Buenos Aires).
Se puede añadir que en esta serie Borio ha logrado, gracias a utilizar procedimientos pictóricos de nuevos resultados (técnicas diversas de óleo, acrílico y acuarelados), una textura de amplia generosidad cominicativa, ya que los tonos de color y los matices se adecuan con justa definición a los objetivos plásticos del artista.
Es positivo tener la posibilidad de confrontar hoy estas muestras de paisajes, en un medio donde el género parece ser olvidado por muchos, pese a ser uno de los medios expresivos de óptimo alcance gracias a su rica multiplicidad pictórica.
En esta nueva muestra en Zurbarán, Marcos Borio sigue arrimando a su acervo estilístico, más consideraciones que acrecientan las numerosas cualidadesd que su pintura nos brinda públicamente desde hace trees décadas.

Raúl Vera Ocampo
Marzo, 2000

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