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Ernesto Bertani.
El arte es un reflejo de la sociedad en que vivimos. Desgraciadamente nuestro querido Enrique Santos Discépolo ha tenido demasiada razón con la letra de su “Cambalache”, pero también están aquellos artistas que maman de las fuentes del presente, haciendo un culto a la creatividad. Creo que en esta categoría se destaca la figura del querido Ernesto Bertani.
En los 80 Bertani utilizaba los lápices como símbolo de la creatividad, notas de color sobre fondos grises. Hoy 30 años después retoma esta metáfora en un contexto crítico, agrisado de nuestra cultura, intentando iluminar lo decadente.
Como siempre en sus obras el hombre y la mujer de Buenos Aires están presentes: unidos por un corazón, intercambiando ideas y emociones que fluyen de sus pensamientos, interactuando y conviviendo…
También el hombre contemporáneo está sobrecargado de información, por eso a veces la misma genera una maraña de líneas entrecruzadas y, en un ritmo agitado, fluyen las ideas.
El romanticismo también está presente; como lo demuestra su obra “Colores fluidos”. A veces las ideas se contradicen con las necesidades, y toman direcciones opuestas, como ocurre en “Doble mano”. En otras los colores simbólicos del “bien” y del “mal” se entrelazan equilibradamente.
Ojalá todos fuéramos un “Remolino de ideas” o una “Lluvia creativa”, como se manifiesta en cada una de las obras de Bertani.
Cada año nos sorprende con una nueva serie de creaciones, pero todas están unidas por una línea constante en toda su producción.
Gracias Ernesto por hacernos pensar y disfrutar.
Ignacio Gutiérrez Zaldívar
Desde el 16 de julio de 2009 al 29 de agosto de 2009
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