Adalberto Z.Barbosa
Expo. Nº 389Julio de 1999
Obras en exposición
De la city al taller
¿Quién dijo que en la city sólo hay hombres de traje gris, que no ven más color que el de sus corbatas? Quién lo haya dicho, está más que equivocado. Y a las pruebas me remito: 18 magníficos paisajes de Adalberto Z. Barbosa, que presentamos en su segunda exposición individual en Zurbarán. De larga trayectoria en el ámbito de las finanzas, docente en la UCA y actual Vicerrector de la UADE (Universidad Argentina de la Empresa), el doctor Barbosa tiene además, una larga trayectoria como pintor, aunque menos conocida. Pinta desde chico y por si alguien lo pone en duda, conserva las constancias de un concurso de pintura en el que participó cuando tenía doce años y ganó un premio. Nacido en la Plata en 1940, heredó el primer nombre de su padre, Adalberto, y el segun do que abrevia con una Z, del personaje de una novela que leía su madre cuando él iba a nacer: Zelmar. En la adolescencia ingresó a la Escue a Superior e Be as Artes e a Universidad de La Plata y estudió durante 8 años. Porto, Aliverti y Brughetti, fueron algunos de sus maestros. Despues se recibió de abogado y completó su formación como pintor viendo y disfrutando de la buena pintura. Admira a Cézanne, a Picasso, y entre los artistas argentinos a Fernando Fader, Rómulo Macció y a su amigo, Francisco Travieso.
   
Aunque le cuesta reconocerse como un pintor profesional, ya que siempre tuvo otra actividad, insiste en aclarar que lo suyo no es un hobby. Y valga la aclaración. Para Barbosa pintar es hacer con pasión lo que le gusta. Por eso, aún en los años de mayor actividad como abogado, o como hombre de las finanzas, siempre le dedicó a la pintura el mayor tiempo posible. Su trabajo lo llevó a viajar por el mundo y supo aprovechar cada minuto libre para tomar apuntes, que luego en su taller de Villa Elisa, se convierten en pinturas. Así desfilan en sus obras París, Boston, Londres, San Petersburgo, y el Puerto Madero que ve desde las aulas de la Universidad donde da clases. Disfruta el color, pero también lo entusiasma la composición, el armado, la resolución del cuadro. Cree como Leonardo que la pintura es una cosa mental, que exige una ardua tarea reflexiva, con la que cumple como un ritual. Entre las técnicas prefiere el óleo y entre los temas el paisaje. Tal vez el que mejor expresa es el paisaje urbano, los motivos arquitectónicos con clara geometría y firmeza en el claroscuro. Aunque cada vez lo atraen más los motivos del puerto, los cielos amplios y luminosos, las aguas transparentes, y se emociona con un campo de cosmos, esas flores silvestres que crecen sólo en el Valle de Punilla, en Córdoba, lejos del ruido y el apuro de la city porteña. Ignacio Gutiérrez Zaldívar - Invierno del 99