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EVOCACIÓN DE UN AMIGO
Entre las muchas riquezas del arte, la perdurabilidad seguramente no es la menor. La obra trasciende al artista y de alguna manera lo perpetúa más allá de su partida.
Eduardo Audivert partió hace ya siete años dejando el desconsuelo entre los muchos que lo queríamos: familiares, amigos, alumnos, colegas y coleccionistas.
Pero nos dejó también su perfecta remembranza en sus magnificas acuarelas, alegres, luminosas y llenas de vida, como lo era él.
Ante ellas cabe la recomendación de Aída Bornik de evitar la tentación de tocar, con la torpeza de las palabras, el corazón de ese mundo mágico que Eduardo convoca, el que, una vez más tenemos el privilegio de presentar.
Sea nuestro homenaje al gran artista y mejor amigo.
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Contraluz dorado |
El arroyo |
El embarcadero |
El sol de verano |
Homenaje a Larson |
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