Eduardo Audivert
Exposición N° 106
Obras en Exposición
Eduardo Audivert
Del 18 de Agosto al 12 de Septiembre de 1998

Rosas, Hadas y Duendes del Rosedal.

Existen las musas y la gracia y el don. Existen el talento, la inspiración y el genio. Existen los espíritus provocadores y los hados propicios. Existe ese espacio que sólo la pintura descubre para la vista. Sólo la pintura hace que el secreto color y la secreta línea del universo se revelen al alma humana. Y de la pintura posible, sólo la acuarela cumple el milagro de la transparencia al borde del precipicio: Sobre el papel, cada error, cada color derramado, desbordándolo, obliga a reinventar el mundo entero.
Descubrir, revelar, contener y exaltar es lo que hace Eduardo Audivert con el universo elegido, una y otra vez. Con la levedad y la precisión, el misterio y la maravilla de un maestro simultáneamente capaz de ojos de niño y madura sabiduría.
El deleite de sus cielos y sus aguas siempre más teñidos de vida cuanto más se incorporan al paisaje. El aroma que cada pétalo de cada flor invita a presentir. La transparencia de un vaso que recibe, refleja, transforma y devuelve, enriquecido, lo que contiene, lo que desborda y lo que trasluce. Y cada ala que sostiene, con inquietante levedad, a las hadas más delicadas y a las más indiscretas y a las más escondidas. Y el espíritu de un hombre trajeado, flotando en pleno vértigo sobre el lago y las palmeras. Y el maestro conjurado. que acude al reposo de otro banco, entre otras flores, a la sombra de otro árbol, cerca de otro puente, bajo el que discurre el mismo eterno agua de su inacabable sueño compartido.


   
Pero la tentación de tocar, con la torpeza de las palabras, el corazón de este mundo mágico que el artista convoca, es tan irresistible como vana. Frente a cada tela, sólo el silencio deja espacio para que el arte que más se parece al milagro nos permite sentir toda esta invitación a la serena e inquietante belleza de un Rosedal que creíamos conocer. Rosedal que es el que era y tantos otros que nunca antes existieron. Y que ya nunca estará solo en Palermo, sino también esperándonos en todos los universos en los que las hadas de Audivert espíen. custodien y guíen el viaje.Era un pequeño, fraterno grupo de contemporáneos, grandes pintores, entrañables amigos. Yo conjuraba las palabras, ellos la luz. Su trabajo extendió mi mirada, me permitió entrever los universos ocultos tras la aparente opacidad del mundo. En el principio fue el grabado. Entre Eduardo y yo especialmente uno; la misteriosa, sólida silla y la sombrilla soñada. Tan perfectamente inseparables. Desde entonces bastó esperar para que una y otra vez, Audivert creara obras en las que siempre el deseo me invita a sus luces, me refugia en sus sombras. La resplandeciente libertad de su color supera y exalta cada vez mi admiración. Como alquimista, él tiene el dorado secreto que enriquece la materia. El sabe, y su pincel nos descubre, qué rosas, hadas, espíritus y rosedales cohabitan con la vida y los sueños de los hombres.

AIDA BORTNIK
Buenos Aires, 1998
 
La ilusión
   
  • 1- La Visita del Maestro- 100 x 140.
  • 2- Duende del Rosedal- 100 x 115.
  • 3- El Nacimiento de la Ilusión- 100 x 115.
  • 4- La Cita- 100 x 115.
  • 5- La Mirada Indiscreta- 100 x 115.
  • 6- La Ilusión- 100 x 80.
  • 7- Otro Encuentro- 100 x 80.
  • 8- Iris- 57 x 57.Exposición Nº 106
  • 9- Rosas- 57 x 57.
  • 10- Isla de Ensueño- 24 x 33.
  • 11- Isla de Rosedal- 24 x 33.
  • 12- Otoño- 38 x 38.
  • 13- Primavera- 38 x 38.
  • 14- Verano- 38 x 38.
 
Rosas