Pablo Curatella Manes
(1891-1962)
Exposiciones
Pablo Curatella Manes

Como dice tan acertadamente José León Pagano en su Historia del Arte Argentino, Curatella Manes ha tenido el destino poco envidiable de ser un solitario en su ambiente, siempre más dispuesto a escuchar las voces profundas de sus intuiciones que los consejos de sus maestros. Bien se vio eso en la escuela y bien duramente se le hizo sentir, pues se lo expulsó de la Academia de Bellas Artes. Esta medida no constituyó para él una catástrofe. Fue acogido como en su propia casa por maestros como Dresco y Correa Morales, con los que aprendió el ABC del oficio de escultor, colaborando a menudo en la ejecución de monumentos que ornan la ciudad de Buenos Aires. Uno de los grandes escultores de la época se divertía con este adolescente, siempre pronto a la crítica. Un día, ese gran maestro, impacientándose por tanta presunción, le dijo: "Pero enséñeme una escultura que le satisfaga". Y el joven Curatella Manes le mostró triunfalmente una máscara azteca. "Pero Pablito, le replicó el gran maestro, eso no es una escultura, es un fetiche". Entonces el joven Pablito comprendió que debía buscar su camino solo y por otros rumbos. Toda la historia de la ingeniosidad que desplegó para poder irse a Europa valdría la pena de contarse: cómo pudo ver al Presidente de la República (entonces Victorino de la Plaza), entregarle una medalla que había modelado y hecho fundir en oro... Fue así como obtuvo la primera beca para un viaje a Europa, 1921, donde esperaba encontrar la respuesta a sus intuiciones.
Este primer viaje hubiera podido ser un fracaso. Instalado en Florencia, pronto se dio cuenta de que la enseñanza tradicional, de la que pensaba haberse escapado, amenazaba con acapararle de nuevo. Inmediatamente decidió visitar los museos de Europa. Esta independencia no se permitía a los becarios, pero prefirió correr el riesgo de perder todo antes de perderse a sí mismo. Felizmente, un hombre inteligente, el pintor De la Cárcova, que tenía a su cargo el control de las actividades de los becarios, se mostró comprensivo con el jóven escultor y defendió su causa. Cuando Curatella Manes se instaló en París, no dirigió sus pasos hacia la Escuela de Bellas Artes, sino hacia los talleres libres: Maillol, Maurice Denis, Sérusier, Lhote y sobre todo Bourdelle. Con este último maestro pudo desprenderse de las tiranías del modelo, considerar la escultura como una arquitectura, desligarse de los refinamientos del oficio, en provecho de una búsqueda estructural del conjunto. En 1920 vuelve a París por tercera vez, ignorando en aquel momento qué circunstancias imprevistas le obligarían a quedarse en la capital francesa durante treinta años consecutivos.


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No podía prever que iba integrándose al medio artístico por las amistades que anudó con artistas de primer plano; al medio francés por su matrimonio, y al medio diplomático porque a pedido de Bourdelle el Presidente Alvear lo nombró Canciller en la Embjada Argentina en París, para permitirle continuar su obra escultórica por la vía independiente que se había trazado.
La suerte le favorece, establece lazos de amistad con varios artistas, particularmente con Juan Gris. Este último le aportará una revelación decisiva al ejecutar frente a él un pequeño personaje de cartón plegado y articulado, que contiene lo esencial de la escultura. Con esta nueva comprensión de los planos y de la luz compone El Guitarrista, EL Acordeonista, El hombre del Contrabajo, Ninfa Acostada y algunos desnudos. Poco después una escultura, Los Acróbatas, inspirada por un espectáculo de circo, le abre nuevos horizontes sobre la posibilidad de aligerar la materia Icaro, La Danza, Rugby, Santa Profeta, traen a la época una comprensión nueva: la escultura no ocupa un espacio, recorta el espacio, incorpora el espacio. Mucho después se dará a tales obras el calificativo de espaciales.
Por esa razón numerosas obras que hubieran podido constituir temas para desarrollar no pudo ejecutarlas por falta material de tiempo; por lo tanto, la obra de Curatella Manes debe juzgarse teniendo presente esa doble actividad. El primer período de adaptación es bastante duro; durante cerca de dos años no concurre a su taller. Cuando reanuda, realiza Las Tres Gracias que fue para él una especie de test después de tanto tiempo sin trabajar. Es la razón por la cual Las Tres Gracias se proyecta como una obra aislada, sin nexo con las anteriores ni con las posteriores. Después del período 1930-1940 sus obras se caracterizan por la liberación completa de toda inspiración naturalista, busca sólo relaciones de volúmenes, articulaciones de planos y sobre todo estructuración. Un punto de historia falta por dilucidar. En 1947, presintiendo que iba a ser llamado a Buenos Aires definitivamente, quizo comunicar a su país su fe en el futuro de sus artes plásticas, y deseando que en la capital argentina se creara un Museo de Arte Moderno, hizo donación de 31 originales de entre sus obras más importantes, esperando que su gesto provocara otros entusiasmos y otras donaciones. Pero luego se demostró que los tiempos no eran propicios; sólo en 1955 se aceptó esta donación por decreto.
En 1962 una exposición de las esculturas de Curatella Manes del período parisiense 1921-1946 se organizó en París en la Galería Creuze, juntamente con las obras de treinta argentinos de la nueva generación. Aquellos escultores que vinieron veinte o treinta años después ya no marchaban a ciegas, las horas difíciles habían pasado. Como ha dicho Le Corbusier, cuando visitó esa exposición: "Ahora el camino está abierto."
   
  • 1999. ARTEBA, Buenos Aires.
  • 1998. Exposición Antológica en Zurbarán, 14 obras realizadas entre 1916 y 1930.
  • 1987. Exposición en la Galería Vermeer. (Buenos Aires)
  • 1982. Exposición Homenaje en el vigésimo aniversario de su desaparición en el Museo Nacional de Bellas Artes.
  • 1981. Exposición en la galería Vermeer. (Buenos Aires)
  • 1976. Exposición en la galería Vermeer. (Buenos Aires)
  • 1974. Exposición en la galería Vermeer. (Buenos Aires)
  • 1973. Bienal Internacional de San Pablo, Brasil.
  • 1972. Exposición en el Museo Provincial de Bellas Artes Rosa Galisteo de Rodriguéz (Santa Fe).
  • 1963. Exposición Retrospectiva en el Museo Nacional de Bellas Artes.
  • 1962. Expone en la galería Creuze, París: "Pablo Manes y treinta argentinos de la nueva generación".
  • 1957. Participa de la Bienal Internacional de San Pablo, Brasil.
    Ejecuta los altorelieves "El Drama" y "La Comedia" en el teatro General San Martín (Buenos Aires).
  • 1952. Participa de la Bienal Internacional de Venecia, Italia.
  • 1947. Participa junto a Arp, Calder, Giacometti, Laurens, Picasso y otros escultores en una muestra en la galería Denise-René, París.
    Obtiene el Primer Premio en el Salón Nacional de Artes Plásticas de Buenos Aires.
  • 1946. Participa en el Salón de los Independientes.
  • 1949-1937. Realiza los relieves del Pabellón Argentino en la Exposición Internacional de París.
  • 1929. Participa en la Primera Exposición Internacional de la Escultura Moderna en la galería Bernheimen en París.
  • 1926. Obtiene una Medalla de Plata en la Exposición de Artes Decorativas de París. 1925. Participa en una muestra colectiva en la galería Vavín, París.
  • 1912. Expone por primera vez en el Salón Nacional Nacional Primavera, Buenos Aires.