Esculturas de Claudio Barragán (1956)
Por primera vez presentamos en nuestras galerías a Claudio Barragán, escultor nacido en Buenos Aires hace 53 años, hijo y sobrino de Julio y Luís, dos grandes maestros de la pintura argentina.
Se inició, él también, por aquel camino, mereciendo en 1975 el Premio Collivadino del Salón Nacional. A partir de la década del noventa se inclina hacia la escultura y en 1992 presenta su primera muestra “tridimensional” en el Centro Cultural de la Recoleta.
En el 2003 vuelve a ser distinguido en el Salón Nacional, esta vez en la categoría escultura y el año pasado es galardonado en el Salón Municipal Manuel Belgrano.
Desde hace una década Barragán sondea en rostros arcaicos (pasado totémico que remite a las esculturas de la Isla de Pascua, al decir del Poeta Rafael Squirru) que llama alternativamente Guardianes, Huarpes o Chamanes.
Son obras realizadas en maderas ensambladas con la técnica ya perdida que los viejos carpinteros de la ribera usaban para construir los cascos de los barcos. Las policromías a veces provienen de oro o plata aplicada a la hoja.
En esta muestra presenta también obras modeladas en cerámica y un exquisito mosaico veneciano en relieve.
Encantador misterio en estas “máscaras del desconcierto” que en la versada opinión de Julio Sánchez “están más allá del tiempo profano; en la dimensión de lo trascendente”
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